HISTORIA DEL AFEITADO

Cada vez que visitamos unas grandes superficies o los centros comerciales, nos damos cuenta de la gran variedad de navajas de afeitar que existen en el mercado. Estanterías repletas de modelos de lo más diferente con un único objetivo: conseguir el mejor afeitado. La pregunta es, ¿desde cuándo existe la costumbre de rasurarse?

 

Según cuentan los historiadores, los hombres se inician en esta actividad en la Edad de Piedra, allá por la Prehistoria, momento en el que es consciente de que su cuerpo también puede ser decorado y ornamentado. Hacia 1500-1200 antes se datan las primeras cuchillas de afeitar encontradas, en la zona geográfica que actualmente pertenece a Dinamarca.

 

Siglos más tarde, el hombre empieza a depilarse otras partes del cuerpo, rasurándose barbas y pelo y afeitándose zonas como el pubis o el pecho, como ocurre en la India. Mientras, en Grecia, la moda conseguía que se popularizase el pelo muy corto y también la cara bien afeitada. Los romanos mantendrán esta moda durante varios siglos, hasta que Adriano cambia las modas en favor de la barba poblada.

 

Durante la Edad Media, el descuido de la barba era lo habitual entre los hombres y no será hasta la aparición de las Cruzadas cuando se modificarán estas costumbres. A partir del siglo XVIII se publicarán los primeros libros sobre la materia, pieza clave en la revolución que seguimos viviendo hasta la fecha.

 

EL AFEITADO CONTEMPORÁNEO

Es en 1800 cuando se puede hablar del afeitado contemporáneo, año en el que George Bryan Beau Brummell interpreta el papel de moderno dandi y pone de moda el acto de afeitarse en varias ocasiones durante el día (e incluso servirse de pinzas llegado el caso). Sería una primera visión de lo que actualmente conocemos como metrosexual.

 

A finales del siglo XIX, los hermanos Kampfe patentan la que será la primera afeitadora con protección, todo un adelanto en la época. A partir de entonces irán apareciendo más creadores que verán en el mundo del afeitado un nicho de mercado aún por descubrir. Nombres como Gillette empezarán a aparecer vinculados a la causa.

 

Tras la creación de la cuchilla doble, cada vez será más numerosa su presencia en cada hogar. Más aún cuando la cuchilla se transforme en un aparato eléctrico por medio de la mente de Willis G. Shockey, quien patentó su máquina, un producto que accionaba las cuchillas mediante una rueda que aún se accionaba de manera manual. Su evolución hasta nuestros días, ya es historia.